EL AVISO MARQUÉS DEL DUERO PERTENECIENTE AL APEADERO DE FILIPINAS
GRABADO | PAPEL | 1885
Número
8198
Tema
RETRATO DE BUQUE
Lugar
REVISTA LUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA
Dimensiones
GRABADO | PAPEL | 1885
Número
8198
Tema
RETRATO DE BUQUE
Lugar
REVISTA LUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA
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Firmado RM - Grabado Ilegible. IEA 30/08/1885. Año XXIX nº 32 . En el mismo número el crucero Velasco (Nº 8210) y el San Quintín de mano de Cortellini. En el Museo Naval Nº 8539. Con un articulo con el titulo « La Marina Española de Guerra en el Apostadero de Filipinas, Eusebio Martínez de Velasco , escribe : «¡Cuántas veces hemos clamado en estas páginas por el fomento de nuestra marina de guerra!: Cuántas, citando el ejemplo que ofrecían varias naciones de Europa, singularmente Italia y Alemania, hemos suplicado al Gobierno, á todos los Gobiernos que se han sucedido en este país desventurado desde el año 1870, que procurasen activamente, ante todo y sobre todo, formar una armada nacional digna de España!... Se piensa en que nos alcemos al rango de primera potencia, y ni siquiera podemos presentar en línea de combate una división naval que imponga respeto á los Estados de tercer orden »… Y no se crea que clamamos por la construcción de acorazados formidables. Ha surgido súbitamente el conflicto con Alemania ¿Y cuál es el estado de nuestra marina de Guerra… y concretamente en el apostadero de Filipinas El crucero Aragón, de madera, construido en 1869. El crucero Velasco de hierro construido en Inglaterra en 1879 de andar de 15 nudos y una artillería de tres cañones de 15 cm. El San Quintín , antiguo y mediano transporte adquirido en 1855. El Manila vapor mercante. El Marques el Duero pequeño aviso adquirido a Francia en 1875 de desplazamiento no pasa de 500 Ton. Tres viejas goletas y por ultimo 12 cañoneros de madera
«Es sensible poner de manifiesto ante el país, en las presentes circunstancias, nuestro estado de pobreza, en lo relativo a las fuerzas con que España cuenta en el apostadero de Filipinas para defender de un ataque por mar á nuestras posesiones en Oriente, y ese lastimoso estado es bien conocido de Alemania, así, con verdad y ruda franqueza, para que el país lo conozca y librar de responsabilidades tremendas á la Marina española… Es una verdad triste de consignar: ha sido necesario que la rapacidad del Canciller alemán viniera á sacarnos de nuestra indolencia meridional, para que el país se persuada de que es preciso hacernos de una flota considerable, aun á costa de los mayores sacrificios. »
